Postcards from Banana Island


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Con los pájaros

Hoy concluímos nuestro primer día en Santa Lucia. Después de desayunarr con los pajaritos, disfrutamos del spa que nos quedaba a un minuto de nuestra villa. La habitación, que terminó siendo una villa porque tenía cuarto, sala y cocinita estaba bien cuchi pero tan encrustada en la montaña que desde el balcón la vista era puro arbol. (Anoche había un pájaro loco que se paso la noche entera cantando. Gracias a Dios, que como buena NuYorqueña tenía conmigo unos tapones de oídos, los cuales muy bien usé.) Esta mañana hable con la recepción y les pregunté a ver si habia algo más cerca del mar. Mientras tanto, nos dirigimos hacia la playa y allí comimos algo y luego fuimos a pasear en kayak por la bahía Labrelotte, donde está el hotel WindJammers. Cuando llegamos nos avisaron que podíamos cambiar de habitación para poder ver el amanecer y tener vista hacia el mar. Fuimos a empacar y luego tomamos una guaguita que nos trajo a la nueva habitación. Aquí uno depende mucho de estas guaguitas porque como el hotel esta construído en la montaña todo es super empinado. Anyways, nos fuimos a nadar en una de las piscinas del hotel. Desde adentro del agua la vista era increíble–con la bahia plateada y las montañas verdes a sus lados–empezó a llover y el sol brillaba entre las nubes. Ahora nos vamos a cenar a uno de los restaurantes del hotel y tienen musica en vivo y un come-fuego, malabarista, etc..

En la selva

Anoche visitamos un lugar muy especial, se llama Rainforest Hideaway y es un restaurante en la Bahía de Marigot. Para llegar allá, la vuelta en taxi tomo 40 minutos y nos fuimos con nuestro amigo Desmond, el señor que nos recogió en el aeropuerto. Cuando llegamos a la bahía tomamos un “ferry” que al final termino siendo un yola con motor que nos llevó al otro lado de la bahía donde se encontraba el restaurante. El lugar ha sido construído entre la selva pero el comedor queda en un muelle que se extiende sobre la bahia, al estilo de Neptuno(en Boca Chica) pero un poquito mas elegante. El menú consistió de mariscos, con un suflé de scallops con beignets de cangrejo, salmón y guineos flambeados con ron acompañado de helado de vainilla. Los guineos aquí son exquisitos con un ligero sabor a clavo dulce. Son la especialidad de isla ya que por todos lados hay cosechas de guineos. Durante el día nos fuimos a explorar la selva y en nuestro camino paramos a saborear estos famosos guineos, además de coco fresco, toronja y naranja. Concluímos la aventura con un baño frio en una cascada, pura terapia natural.

Por la costa

Ayer pasamos el dia en barco, navegando las aguas tropicales del caribe sanluciano. Nos dirigimos hacia el sur, parando en otra de sus selvas y refrescandonos en otra de sus cascadas mágicas. Yo pienso que estas cascadas deben tener algún poder extraordinario porque al salir de allí nos sentimos extremadamente tranquilos, casi adormecidos, no se si fue el chorro de agua fría estirando los nervios o la presión del agua que bajaba desde su boca situada a unos 200 pies de altura. De todos modos, al salir de allí nos montamos en un pequeño autobús que nos llevó al pueblo Soufriere (sulfur en francés) situado en la caldera de uno de los volcanes de la isla. Este sigue activo y produciendo gases sulfúricos que huelen a huevo podrido-¡que rico! Luego, seguimos subiendo la montaña  hasta llegar a la plantación de cacao Fond Doux, donde nos explicaron como se cultiva la semilla de cacao, la cual se saca de su fruta, se seca al sol y se muele con los pies (similar al proceso de aplastar uvas de vino). Allí, almorzamos un pollo guisado muy tierno y suculento, pie de lechosa verde, arroz con hierbas y ensalada. Volvimos a abordar el catamarán que nos pasó por los picos mas altos de la isla-Gros Piton y Petit Piton- que se encuentran a mas de 3,000 pies de altura. De camino hacia el hotel, nos dimos un baño de mar desembarcando en otra bahía de la isla, finalmente regresamos cansados y felices.

Hoy nos pasamos el dia tirados en la arena, disfrutamos de un heladito de ron con pasas bajo el sol de la tarde y luego nos preparamos para salir a cenar en el pueblo de Castries.  

 

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